AEROPLANOS Página web de los jubilados y pensionistas de CASA-Airbus Getafe
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Refranes de la A a la Z 

A ama gruñona, criada rezongona

A amistades, que son ciertas, siempre las puertas abiertas

A amor mal correspondido, ausencia y olvido

A aquel alabar debemos cuyo pan comemos

A asno lerdo, arriero loco

A balazos de plata y bombas de oro, rindió su plaza el moro

A barbas honradas, honras colmadas

A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mio bebo

A bodas y niño bautizado, no vayas sin ser llamado

A borrico regalado no se le mira el diente

A buen entendedor, breve hablador

A buen entendedor, con pocas palabras basta

A buen hambre no hay pan duro

A buen hambre no hay pan duro, ni falta salsa a ninguno

A buen vino, no hay mal bebedor

A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.

A buena madera, buen oficial

A buena olla mal testamento

A buenas ganas, huelgan las salsas

A buenas horas mangas verdes

A buenos ocios malos negocios

A buey viejo, cencerro nuevo

A burro muerto la cebada al rabo

A caballo corredor, cabestro corto

A caballo regalo, no le mires el diente

A cada cual lo suyo, y a Dios lo de todos

A cada momento su pensamiento

A cada pajarillo le gusta su nidillo

A cada paje su ropaje

A cada paso un gazapo

A cada pez le llega su vez

A cada cerdo le llega su San Martín

A calzones rotos, comprar otros

A cama corta, encoger las piernas

A camino largo, paso corto

A canas honradas, no hay puertas cerradas

A carne de perro, diente de lobo

A carne mala, buena salsa

A casa de mi novia llevé un amigo, el se quedó de amo, yo despedido

A casa de muchos amos, nunca le faltan goteras

A casa del rico ve obligado; y a la del pobre sin ser llamado

A casas viejas, puertas nuevas

A cena de vino, desayuno de agua

A cierta edad, ya no hay gentileza sin dinero

A comer se tú el primero, a pelear ni el postrero

A costa de los campos vivesn en los pueblos millones de vagos

A Cristo viejo, ni siquiera un credo; al santo que está de moda, las oraciones todas

A cura nuevo, sacristan viejo

A Dios adorando y parva limpiando

A Dios rogando y con el mazo dando

A ello padre, vos a las berzas y yo a la carne

A enemigo que huye, golpe de gracia

A enemigo que huye, puente de plata

A escote, no hay pegote

A esas llamas amigo, que viene a por tu trigo o a por otra cosa que no te digo

A espaldas vueltas, memorias muertas

A estilo de tropa; cada uno se fastidia cuando le toca

A falta de caballos, troten los asnos

A falta de ciencia, ten obediencia

A falta de colcha, no es mala una manta

A falta de gallina, bueno es caldo de habas

A falta de pan, buenas son tortas

A falta de reja, culo de oveja

A fregar platos, solo acuden los mentecatos

A fuerza de bajezas, el hombre a la cumbre llega

A fuerza de chupar, el mosquito se hace aplastar

A fuerza de duros, se ablandan los más duros

A gana de comer no hay mal pan, ni agua mala a gran sed

A gato viejo, rata tierna

A gran arroyo, pasar postreros

A gran cabeza, gran sombrero

A gran cabeza, gran talento, si no está llena de viento

A gran dolor, paciencia mayor.

A gran rio, gran puente

A grandes males, grandes remedios

A hombre afligido, no le des más ruido.

A hombre de dos caras, hombre de buenas espaldas.

A hombre gordo, camisa larga.

A hombre hablador e indiscreto no confies tu secreto.

A hora mala, perros no ladran.

A hoy lo veo, en mañana poco creo.

Aindiscreto preguntador,  grosero respondedor.

A jugar y perder, pagar y callar.

A la bestia cargada, el sobornal la mata.

A la bestia mala el pelo le reluce.

A la borrica arrodillada dóblale la carga.

A la buena gana, ppocos caminos le bastan.

A la buena moza, no la busques en la romería, sino en su traje de cada ida.

A la buena junta con ella, y a la mala ponla la almohada.

A la cama no te irás sin saber una cosa más.

A la carne, vino; y si es jamón con más razón.

A la corta o la la larga, el que no lo logra poco le falta.

A la corta o la larga, el tiempo todo lo alcanza.

A la corta o la larga, los mayores necesitan a los menores.

A la criatura si no llora, su madre no le da teta.

A la culpa sigue la disculpa.

A la dama hermosa, por el pico le entra la rosa.

A la fea el caudal de su padre la hermosea.

A la fea la quiere Andrés por el interés, y Pascual por el capital.

A la feria muchos van, a ver y no a comprar.

Refranes de la A a la Z

A la fuerza ahorcan.

A la garganta del perro échale un hueso si le quieres presto.

A la gente pobre, moneda menuda.

A larga lengua, cortas manos.

A la leche, nada eches.

A la liebre movida, no la busques hasta otro día.

A la lumbre y al fraile no hay que hurgarle, porque la lumbre se apaga y el fraile arde.

A la luz de la tea no hay mujer fea.

A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.

A la mesa me senté, y aunque no comí escoté.

A la mesa de los primeros, al trabajo de los postreros.

A la moza que es buena y al mozo que tiene oficio, no les pueden dar mayor beneficio.

A la muerte rápida antiguamente la llamaban dulce.

A la mujer casado nunca le falta novio.

A la mujer casada y casta, el marido solo le basta.

A la mujer loca, mas le agrada el pandero que ltoca.

A la mujer casera, al marido bien la quiera.

A la mujer primeriza, antes se la conoce la preñez en el pecho que en la barriga.

A la mujer que está encinta, se la conoce por la pinta.

A la orilla del rio te espero, galapaguero.

A la par es negar y tarde dar.

A la peor burra el peor aparejo.

A la primera gesto y palo, y a la segunda mimo y regalo.

A la primera perdón, a la segunda con el bastón. 

A la puerta del que sabe trabajar, se asoma el hambre y no se atreve a entrar.

A la puerta del rezador, no pongas tu trigo al sol.

A la que es pobre, y no piensa más que en la riqueza, no la caces que es mala pieza.

A la que quiere ser mala, poco aprovecha guardarla.

A la que tiene más de treinta no la pretendas.

A la que uno no contenta, lo mismo es de dos que cincuenta.

A la ramera y a la lechuga, una temporada dura.

A ruin oveja, la lana pesa; y a ruin pastor, el cayado y el zurrón.

A la sombra del nogal no te sientes a descansar.

A la tercera va la vencida.

A la tercera va la vencida y a la cuarta la caida.

A la una, que bien que mal, en casa comido han.

A la vejez y a la juventud les espera el ataud.

A la vejez, se acorta el dormir y se alarga el gruñir.

A la vejez, viruelas. Viejo amador, invierno con flor.

A la viuda el diablo que la sacuda.

A la yegua y a la mujer, por el parto las conocereis.

A la zorra se la conoce por la cola, y al hombre por sus obras.

A labrador tonto, patatas gordas.

A las beatas, el diablo las desata.

A las cosas de placer, mira a cual has de volver.

A las cosas menudas, el aguacil acuda, y a las grandes el señor alcalde.

A las diez en la cama estés.

A las diez en la cama estés, si puede ser antes que no sea después.

A las diez en la cama estés, y si fueras de bronce, fuera de casa no te den las once.

A las diez en la cama estés, y si se puede a las nueve; el viejo chocho a las ocho.

A las diez deja la calle para quien es; los rincones para los gatos y las esquinas para los guapos.

A las eras tardías las coge el agua.

A las mozas Dios las guarde, y a las viejas la rabia las mate.

A las virgenes salves; a los cristos credos, y a los dineros quedos.

A liebre corredora, escopeta prevenida.

A liebre preñada, galga salida.

A lo bueno pronto me hago yo, a lo malo, no.

A lo escrito has de agarrarte, que las palabras se las lleva el aire.

A lo feo, lo negro lo hace más feo.

A lo fino mal se pringa el pan con el tocino.

A lo hecho, pecho.

A lo pasado se le dice adios.

A lo que hace Dios ni fuerza, ni razón.

A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.

A lo qu hecho está, llega el necio a ayudar.

A lo que no puede ser, la espalda has de volver.

A lo que no puede ser, los hombros encoger.

A lo que no te importa, lengua corta.

A lo que no tiene remedio, de vino cuartillo y medio.

A lo que no tiene remedio, olvidar es el remedio.

A lo que quieras ve, a lo que no quieras, manda.

A los amigos que son ciertos, con los brazos abiertos.

A los amigos, que una vez te han pegado, con el puño cerrado.

A los diez dias de enterrado, ya el inolvidable esta olvidado.

A loa habladores los queremos, porque nos dicen lo que no sabemos, pero por chismosos los tenemos.

A los hombre, como a los gatos, nos gusta comer peces, pero no mojarnos.

A los parientes, enseñarles los dientes.

A los pobres robas, si entre ellos no repartes lo que sobra.

A los preguntones, mentiras a montones.

A los que bien se quiere, bien se castiga.

A los quince codorniz, a los veinte perdiz, a los veinticinco vaca; a los treinta piltraca y a los cuarenta, caca.

A los santos y a los tontos los tienta el diablo mas pronto.

A los sesenta, prepara tu cuenta.

A los sesenta pocas bocas conservan su herramienta, y es regla general, que desde los cincuenta ande mal.

A los sordos, pedos gordos.

A los trinta doncellez, muy rara vez.

 

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